La investigadora María Dolores La Rubia, responsable de ‘Hydrogel0live3D’, asegura que con la biomasa se pueden generar productos de alto valor como lentillas, hidrogeles o filtros para aires acondicionados de los coches.
El Instituto Universitario de Investigación en Olivar y Aceites de Oliva (INUO) de la Universidad de Jaén apuesta por el desarrollo de posibles soluciones para darle salida a los residuos que se generan en el olivar, con objeto de que sean reutilizados y aporten valor. Desde la Unidad de Ingeniería de procesos del INUO, se ha puesto en marcha el proyecto ‘Hydrogel0live3D’, respaldado por el prestigioso programa europeo Marie Sklodowska-Curie Actions (MSCA), que busca convertir estos desechos en un recurso estratégico mediante la creación de biohidrogeles.
Un biohidrogel es un polímero superabsorbente, natural y biodegradable, diseñado para retener grandes cantidades de agua (hasta cientos de veces su peso) y nutrientes en el suelo, liberándolos gradualmente a las raíces. En este sentido, se puede decir que actúa como un depósito sólido que reduce la necesidad de riego hasta un 85%, mejorando la eficiencia hídrica de los cultivos.
En su intervención, María Dolores destaca que el proyecto que se está desarrollando es altamente novedoso, puesto que no hay existencia de ningún planteamiento similar, lo que ayudó a obtener una nota muy alta (99,6) en la valoración que permitió otorgarle una de las becas Marie Curie para poder hacer realidad lo que ella tenía en mente desde hace tiempo, ya que es experta en residuos del olivar. Este programa europeo pone en contacto a investigadores jóvenes y con talento de la Unión Europea con algún otro investigador fuera de la Unión Europea. En este caso, María Dolores La Rubia está desarrollando el proyecto con Isadora Días Pérez, procedente de Brasil y experta en hidrogeles.
El objetivo del proyecto ‘Hydrogel0live3D’ está orientado a convertir el residuo que se genera del olivar en materiales de alto valor, logrando la economía circular aportándole riqueza a la biomasa de olivar, puesto que los beneficios de los biohidrogeles son múltiples y se pueden utilizar en diferentes campos. Además las aplicaciones de los biohidrogeles principalmente en agricultura por ser un material absorbente de agua y que se puede ir liberando conforme lo necesite la planta, también resultan útiles en biomedicina, ayudando a liberar sustancias médicas conforme las necesite el organismo, o, incluso en la industria de la automoción para generar filtros altamente eficaces de aire acondicionado para los vehículos.
Concretamente, este proyecto reside en la extracción de celulosa verde de los restos del olivar, una materia prima que permite desarrollar materiales funcionales y sostenibles mediante técnicas avanzadas de impresión 3D. Esta combinación de biotecnología y fabricación aditiva permite la versatilidad sin precedentes en la producción y aplicación de nuevos materiales. De hecho, este proyecto se inició hace seis meses y los resultados obtenidos han superado las expectativas iniciales, incluso ya han contactado con ellas empresas de impresión 3D para formar parte de la iniciativa. Además, los hidrogeles disponen de una particularidad y es que son materiales que se encuentran entre lo sólido y lo líquido, lo que da posibilidad de hacerlos más o menos fluidos, dependiendo de la consistencia que requieran para el uso al que van a ser destinados, y admiten la posibilidad de ser generados por una impresora 3D.
Este proyecto se desarrolla en colaboración con el Centro Tecnológico del Plástico (Andaltec), de hecho, Isadora Días pasará el segundo año trabajando bajo la supervisión de Francisco Javier Navas en Andaltec para desarrollar materiales que a corto plazo puedan ser utilizados por la sociedad y empresas del sector. Esta sinergia combina conocimientos en agricultura y valorización de residuos, materiales sostenibles y tecnologías de impresión 3D de última generación.
La investigadora María Dolores afirma que ha sido un acierto aliar a personas expertas en distintas disciplinas para trabajar por la sostenibilidad, ya que, esta aportación supondrá no tener que depender de un producto tan volátil como el petróleo para la generación del plástico. Gracias a los resultados de esta investigación, se podrán fabricar materiales plásticos más inocuos con el medio ambiente al no contener microplásticos y, además, tienen la ventaja de que se degradan fácilmente y que con poca cantidad se puede generar un volumen elevadísimo de los mismos.
Beneficios de los biohidrogeles
Anteriormente, se ha resaltado el importante ahorro de agua que supone la incorporación de biohidrogeles, pudiendo reducir la frecuencia de riego entre un 50% y un 85% al retener agua de lluvia o riego cerca de las raíces. De igual forma permiten que los cultivos sobrevivan periodos prolongados sin agua, convirtiendo suelos áridos en terrenos productivos y evitan que los nutrientes se pierdan por filtración profunda, manteniéndolos disponibles durante más tiempo. Asimismo, al tener origen natural, se degradan completamente en el suelo en unos 7 meses e, incluso, pueden terminar convirtiéndose en humus.
Si se comparan con los hidrogeles sintéticos, el desarrollo de los biohidrogeles supone cero residuos al no dejar microplásticos contaminantes en el suelo o el agua tras su uso. Además, no son tóxicos para la vida microbiana del suelo ni para los pacientes si se aplican en tratamientos médicos. Otro beneficio es que su estructura es capaz de ajustarse para responder a estímulos específicos como el pH o la temperatura.
En definitiva, el proyecto ‘Hydrogel0live3D’ pretende ser una plataforma de desarrollo de capacidades, fomentando la colaboración interdisciplinar con objeto de desarrollar futuras innovaciones en el marco de ayudas MSCA, consolidando el compromiso de la ciudad de Jaén con la sostenibilidad global.
Fuente: ABC (16/03/2026)