El olivar andaluz, uno de los pilares del sector agroalimentario español y del paisaje cultural del sur de Europa, da un salto cualitativo hacia la sostenibilidad gracias a la incorporación de tecnologías inteligentes en la detección y control de plagas. El Grupo Operativo OLIVAR, formado por Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Universidad Loyola, Fundación Ayesa y Opracol Sevilla, ha desarrollado una innovadora solución basada en visión artificial, inteligencia artificial (IA) y sensores inteligentes que permite una vigilancia automatizada, precisa y en tiempo real del estado sanitario del olivar.
Esta tecnología supone una auténtica revolución en el manejo integrado de plagas (MIP), al sustituir la observación humana manual —lenta, costosa y menos precisa— por sistemas automáticos que detectan la presencia de insectos plaga, como la mosca del olivo (Bactrocera oleae) o la polilla del racimo (Prays oleae), mediante el análisis digital de imágenes captadas por cámaras inteligentes distribuidas en campo. Los datos generados por estos dispositivos son procesados por algoritmos de inteligencia artificial entrenados para reconocer con alta fiabilidad las especies plaga, sus ciclos y distribución en la parcela.
Agricultura de precisión al servicio de la sostenibilidad
Gracias a esta herramienta, los agricultores pueden tomar decisiones rápidas y basadas en datos objetivos, aplicando tratamientos fitosanitarios solo cuando y donde realmente son necesarios. Esto reduce de manera significativa el uso de productos químicos, mejora la salud del suelo, disminuye la contaminación de aguas y protege la biodiversidad asociada al cultivo del olivo.
Este enfoque de agricultura de precisión no solo beneficia al medio ambiente, sino que también incrementa la eficiencia productiva y económica de las explotaciones. Se evitan tratamientos innecesarios, se reducen costes, y se minimizan las pérdidas de producción por ataques de plagas no detectados a tiempo. Además, se mejora la trazabilidad y calidad del aceite de oliva obtenido, lo que repercute positivamente en la competitividad del producto en los mercados internacionales, cada vez más exigentes en términos de sostenibilidad.
El éxito del proyecto demuestra que la transferencia tecnológica al sector primario es posible cuando se alinean conocimiento científico, experiencia práctica en campo y compromiso institucional. Este tipo de soluciones digitales marcan el camino hacia una nueva generación de olivareros y cooperativas, más digitales, más sostenibles y mejor preparados para afrontar los retos del cambio climático y la seguridad alimentaria.
Un modelo exportable y alineado con los objetivos europeos
La solución tecnológica impulsada por el Grupo Operativo OLIVAR no solo tiene impacto en Andalucía: su diseño modular, escalable y adaptable a diferentes condiciones permite su implementación en otras zonas olivareras del Mediterráneo. Además, está alineada con los principios de la Estrategia “De la Granja a la Mesa” de la Unión Europea, que promueve sistemas alimentarios sostenibles, y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente los relativos a producción responsable, acción por el clima y protección de la vida en los ecosistemas terrestres.
Con esta iniciativa, el olivar refuerza su papel como cultivo estratégico no solo en términos económicos, sino también ambientales y culturales. Apostar por la digitalización inteligente del campo no es solo una inversión en innovación: es un compromiso con el futuro del territorio rural y con el bienestar de las generaciones venideras.
Fuentes: https://www.agroalimentarias-andalucia.coop 15/07/2025