Un estudio reciente, publicado en Communications Earth & Environment, revela que el aumento progresivo del estrés hídrico y un posible declive de la radiación solar podrían impactar gravemente en la producción de olivares en países como España, Italia, Grecia, Turquía, Túnez o Egipto, que representan más del 98 % de la producción global.
El equipo internacional de investigadores, autores del artículo, se han apoyado en 8 000 años de registros de polen fósil, y han reconstruido la historia de productividad del olivo, identificado tres factores fundamentales que determinarán su futuro: la fotosíntesis, la disponibilidad de agua y la irradiancia solar. Y las conclusiones no son optimistas: según sus modelos, el clima extremo y un descenso de la radiación solar crearían una auténtica “tormenta perfecta” para los olivares
“Muchos estudios se centran en la variabilidad climática a corto plazo, pero nosotros demostramos que existen ritmos climáticos de largo plazo —como los ciclos solares— que han modulado la productividad del olivo durante milenios. Ahora esos ritmos están alterándose”, explica el climatólogo Samuel Luterbacher, de la Universidad de Giessen
Las zonas más afectadas podrían ser las regiones áridas y semiáridas del Mediterráneo meridional, donde la combinación de olas de calor, sequías prolongadas y reducción del agua disponible afecta ya la producción agrícola. El estudio alerta de que, sin medidas urgentes, agricultores y economías rurales podrían sufrir un impacto devastador.
Desde la perspectiva de la sostenibilidad, el estudio subraya la necesidad de transitar hacia una olivicultura climáticamente inteligente: el desarrollo de variedades de olivo resistentes a la sequía, la adopción de prácticas de agricultura regenerativa que retengan agua y nutrientes en el suelo, y una gestión moderna del cultivo orientada a la biodiversidad y la resiliencia del ecosistema
Ines Álvarez, investigadora de la Universidad de Jaén, apunta además que lo que está ocurriendo ya es una llamada de atención: “Ya vemos cómo el cambio climático está afectando los olivares. Este informe añade una capa más: que los ciclos naturales que han sostenido el cultivo durante milenios ahora nos parten en dos”
Asimismo, los autores del trabajo hacen un llamamiento a los gobiernos y al sector agroalimentario para incorporar la sostenibilidad en las estrategias de política agraria y climática, poniendo especial énfasis en las reformas de la PAC y los compromisos internacionales en materia de emisiones y gestión del agua. Solo así será posible proteger el “oro líquido” y asegurar el bienestar económico, social y ambiental de comunidades tradicionales que dependen del olivar.
Fuentes: www.dailynewsegypt.com 08/07/2025