En un contexto marcado por la escasez de agua y los efectos del cambio climático sobre los cultivos mediterráneos, un proyecto pionero desarrollado en Andalucía ofrece nuevas herramientas para avanzar hacia una olivicultura más sostenible y resiliente. Se trata de una malla biodegradable de doble capa, diseñada específicamente para mejorar la retención hídrica del suelo y mitigar el estrés hídrico en el olivo.
La iniciativa, denominada BICAPA‑OLEOPROTECT, ha sido impulsada por Citoliva en colaboración con DNT Agro y la cooperativa Oleocampo. Los ensayos de campo se han llevado a cabo en cinco fincas situadas en Torredelcampo (Jaén), representando diferentes sistemas de cultivo: secano, regadío, intensivo y superintensivo.
Los resultados han sido prometedores: el uso de esta malla ha incrementado la capacidad del suelo para retener agua en profundidad hasta un 75 %, en comparación con el 60 % registrado en suelos descubiertos. Esta mejora permite conservar la humedad durante más tiempo, especialmente en los estratos más profundos del suelo, lo que repercute directamente en una menor necesidad de riego y en una mejor respuesta fisiológica del olivo frente al estrés hídrico.
Además, la malla favorece la infiltración del agua de lluvia, alcanzando profundidades de hasta 40 centímetros, lo que contribuye a una recarga más eficiente del perfil del suelo. Otro aspecto relevante es su capacidad para regular las temperaturas del suelo, atenuando las oscilaciones térmicas diarias y reduciendo el sobrecalentamiento en épocas críticas. Esto crea un microclima más favorable para las raíces y mejora las condiciones para el desarrollo del cultivo a medio y largo plazo.
Desde el punto de vista medioambiental, esta solución representa un avance hacia una gestión más sostenible de los recursos naturales. Al estar fabricada con materiales biodegradables y no depender de insumos químicos, la malla se alinea con los principios de la agricultura circular y la conservación del suelo. También facilita el control de malas hierbas de forma no agresiva, lo que reduce la necesidad de herbicidas.
El proyecto ha contado con financiación del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y de la Junta de Andalucía, en el marco del Programa de Desarrollo Rural 2014–2022. Supone un ejemplo de cómo la innovación tecnológica puede contribuir de forma efectiva a mejorar la sostenibilidad en uno de los cultivos más emblemáticos del sur de Europa
Fuentes: www.citoliva.es 17/06/2025