El pasado 6 de junio se celebró el Día Mundial de Concienciación sobre la importancia del control de plagas, una fecha clave para recordar el papel fundamental que desempeñan las estrategias sostenibles en la protección de los cultivos. En un contexto de creciente preocupación por el uso excesivo de productos fitosanitarios y sus consecuencias para la salud y el medio ambiente, esta jornada puso en valor soluciones basadas en el equilibrio ecológico y la biodiversidad.
Uno de los retos más recientes en el olivar, especialmente en la provincia de Jaén, es la proliferación de la plaga del algodoncillo. Este insecto, que afecta a la hoja del olivo, debilita su vigor y merma su capacidad productiva. Ante su avance, muchos agricultores se han visto obligados a intensificar los tratamientos químicos, lo que no solo incrementa los costes de producción, sino que también conlleva riesgos de residuos en el producto final y un impacto negativo en el ecosistema del olivar.
En respuesta a esta situación, La Fundación CITOLIVA ha desarrollado AGRO·LIVE Aliados Naturales, una innovadora solución de control biológico que promueve el uso de enemigos naturales autóctonos para combatir las plagas de forma eficaz, económica y respetuosa con el medio ambiente. A través de un enfoque técnico basado en el diagnóstico entomológico, el diseño de entornos favorables para la fauna auxiliar y un seguimiento personalizado, este sistema permite contener plagas como el algodoncillo sin recurrir sistemáticamente a insecticidas. La introducción y conservación de insectos beneficiosos como crisopas, sírfidos o mariquitas ayuda a restaurar el equilibrio natural del agroecosistema y a mantener bajo control las poblaciones de fitófagos.
Figura.-Plaga del algodoncillo del olivar en Villanueva en Arzobispo
Entre los beneficios más destacados de esta estrategia se encuentran la reducción del uso de productos químicos, la mejora en la calidad del aceite de oliva al evitar residuos, el ahorro económico para el agricultor y el cumplimiento de los objetivos europeos de sostenibilidad agrícola. Este enfoque también refuerza la imagen del aceite de oliva como un producto de calidad superior, cultivado con respeto al medio ambiente y a la salud del consumidor. Al disminuir la dependencia de tratamientos químicos, los olivares se convierten en espacios más saludables para la fauna silvestre y para las personas que trabajan en ellos. Además, al promover el desarrollo de un ecosistema equilibrado, se reduce la vulnerabilidad de las fincas frente a futuras plagas, haciendo del manejo integrado una herramienta estratégica a largo plazo.
En definitiva, la apuesta por soluciones como AGRO·LIVE Aliados Naturales representa un paso firme hacia un futuro más sostenible para el olivar. En un territorio como Jaén, donde el olivo forma parte esencial del paisaje, la economía y la identidad cultural, combinar innovación y respeto por los ciclos naturales es clave para asegurar la viabilidad del sector a largo plazo. La integración de técnicas basadas en el conocimiento científico y la biodiversidad no solo permite afrontar retos inmediatos como el del algodoncillo, sino que también abre la puerta a un modelo de agricultura más resiliente, capaz de adaptarse a los cambios climáticos y a las demandas sociales. Apostar por estas soluciones significa también fortalecer el valor añadido del producto final, crear oportunidades para una nueva generación de agricultores comprometidos con la sostenibilidad, y situar al olivar andaluz a la vanguardia de la agricultura europea del siglo XXI.
Fuentes: www.oleorevista.com; www.citoliva.es 10/06/2025