
Un equipo de investigadores de la Universidad de Jaén ha detectado la presencia de un colectivo de bacterias “durmientes” en las hojas y el suelo del olivo, cuya actividad principal es proteger al olivar frente a variaciones en el ambiente. Durante su estudio, los investigadores se han encargado de aislar y analizar genes de 417 bacterias del género Bacillus spp. (especies) de cinco olivares de Jaén y Málaga (España). De esta forma, han podido definir diversas funciones de estos microorganismos, entre las que cabe destacar la mejora de la disponibilidad de nutrientes en el suelo promoviendo el desarrollo de las raíces, la inhibición de agentes patógenos y la adsorción de metales pesados. De hecho, se ha observado que estas funciones pueden resultar beneficiosas y que, si se aplicase como abono, podría actuar como un segundo “sistema inmunológico” en el olivo. Por esta razón, los investigadores han sugerido desarrollar un biopesticida natural elaborado a base de este colectivo de microorganismos, a fin de ser utilizado en el campo como método de control frente a la bacteria patógena Xylella fastidiosa considerada una plaga prioritaria del olivar europeo.
Además, los expertos han explicado que ya se conocía la existencia de la bacteria Bacillus spp. y sus ventajas en otras plantas, sin embargo, nunca antes se había identificado este colectivo en el suelo y las hojas del olivar español, incluso, ni se había estudiado su capacidad de resistencia frente a desafíos ambientales como son los metales pesados, los abonos inorgánicos y los antibióticos. Concretamente, se ha descubierto que cuando estos microorganismos están expuestos a condiciones desfavorables, forman endosporas que los envuelve actuando como un “escudo”, haciéndolas, así, más resistentes a cambios en el ambiente, como pueden ser las altas temperaturas, la radiación o la exposición a sustancias químicas nocivas para el olivo.
Este estudio ha sido realizado por el grupo EI_BIO1-2023 enmarcado dentro del proyecto europeo Marie Curie SMART-AGRI-SPORE financiado por el programa ‘Horizonte 2020’ de la Union Europea y fondos propios de la Universidad de Jaén. Está compuesto por un conjunto de investigaciones cuya finalidad es desarrollar un biopesticida que permita reducir los daños o eliminar la plaga Xylella fastidiosa. Dentro de este grupo, se encuentran las investigadoras de la Unidad de Ingeniería de procesos del Instituto Universitario de Investigación en olivar y aceites de oliva (INUO) de la Universidad de Jaén, Julia Manetsberger e Hikmate Abriouel, que afirman: “ante un evento adverso, como la falta de nutrientes en el medio ambiente, estas bacterias entran en estado de reposo, como una especie de hibernación, hasta que el peligro desaparece y pueden volver a ejercer sus funciones vitales normales”.

Aspectos clave de la investigación
El equipo ha publicado un artículo en Microbiology Spectrum titulado ‘Characterization of the Culturable Sporobiota of Spanish Olive Groves and Its Tolerance toward Environmental Challenges’ donde ha explicado que, para el análisis de las bacterias del género Bacillus spp., recogieron muestras de la biomasa presente en el suelo y en las hojas vivas de los olivos en cinco fincas de Jaén y Málaga (España).
Estas muestras fueron sometidas a temperaturas altas (80ºC), obteniendo como resultado la supervivencia únicamente de las esporas. De esta forma, consiguieron aislar las bacterias capaces de entrar en el estado de latencia. Además, estas bacterias fueron expuestas, posteriormente, a diferentes dosis de antibióticos y fertilizantes inorgánicos, lo que les permitió evaluar la tolerancia de este colectivo frente a diferentes desafíos ambientales. En este punto, Julia Manetsberger señala que “su resistencia era normal, como la de otras especies de bacterias similares. Esto quiere decir que en la naturaleza sobrevivirían en caso de verse expuestas a este tipo de compuestos y continuarían cumpliendo su función”. A continuación, el colectivo fue sometido a diversas concentraciones de metales pesados presentes en los suelos de olivar objeto de estudio. En este caso, destacar una mayor resistencia del colectivo al hierro, sin embargo, fueron menos resistentes al cobre, níquel, manganeso, zinc y cadmio, en orden descendente.
En última instancia, tras haber aislado las bacterias capaces de formar endosporas y de exponerlas a diferentes condiciones ambientales, se procedió al análisis genético. Para ello, los investigadores emplearon el análisis basado en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para identificar y clasificar las bacterias presentes en las hojas y suelo de olivar caracterizadas por su resistencia frente a condiciones ambientales extremas.